18 de abril 2026, 20:30hs
Sol Casanova es la creadora de Mizuki, un emprendimiento que combina moda alternativa con reutilización de materiales.
El proyecto surgió durante su formación en diseño de indumentaria, en el marco de un trabajo académico. Con el tiempo, tomó forma como iniciativa personal.
Aunque en un inicio la moda no era su principal interés, encontró inspiración en estilos alternativos, especialmente en la estética Harajuku de Japón, caracterizada por la mezcla de colores, texturas y formas como expresión individual.
Durante su formación también se interiorizó sobre el impacto ambiental de la industria textil y el fast fashion. Ese proceso la llevó a trabajar con upcycling e intervención de prendas.
Mizuki se desarrolla a partir de esa combinación: reutilización de materiales y diseño creativo. La propuesta incluye prendas intervenidas, bijouterie con piezas en desuso y detalles como parches pintados a mano y trabajos en patchwork.
Casanova lleva adelante todas las etapas del proyecto, desde el diseño hasta la producción. También gestiona la identidad de la marca y sus redes sociales, con el acompañamiento de su entorno cercano en la difusión y participación en eventos.
El emprendimiento formó parte recientemente de una feria en Ele Multiespacio, donde presentó sus productos.
La experiencia le permitió observar el crecimiento de la marca y mejorar la presentación de su propuesta, además de compartir espacio con otros emprendimientos locales.
Sobre el proceso de iniciar un proyecto propio, Casanova destacó la dificultad de dar el primer paso.
“Me llevó mucho tiempo empezar porque sentía que no estaba lista. Buscaba la perfección y esperaba el momento ideal”, señaló.
Ese momento llegó a partir de la posibilidad de participar en un evento. La respuesta del público fue clave para continuar.
“Las personas valoraron mi trabajo y conectaron con lo que hacía. Eso me motivó a seguir”, expresó.
Como mensaje para otros emprendedores, remarcó la importancia de comenzar sin esperar condiciones ideales.
“Ese momento perfecto nunca llega. Es mejor empezar con lo que uno tiene e ir creciendo en el proceso. Aunque dé miedo, siempre hay personas que conectan con lo que hacemos”, concluyó.