04 de agosto 2025, 15:11hs
Carmen Palomino
Un violento y poco frecuente episodio ocurrió en la madrugada del domingo en una vivienda del barrio Isidro Quiroga, cuando un hombre fue atacado por su propio perro dentro del domicilio. La situación se tornó crítica al punto que la Policía, al no poder controlar al animal y con el aval de la familia, debió sacrificarlo en el lugar para asistir a la víctima.
El hecho ocurrió alrededor de las 00:20 horas y fue reportado a través de un llamado de emergencia a la Seccional Quinta, que acudió rápidamente al domicilio. Según relató el segundo jefe de la Unidad Regional, Raúl Jones, al llegar los efectivos encontraron al perro “mordiendo con extrema violencia la zona baja del cuerpo del dueño”, mientras familiares intentaban sin éxito frenar el ataque.
“Fue una situación desesperante. El animal no respondía a ninguna orden y seguía atacando. Ante la urgencia médica y con el consentimiento de la familia, no quedó otra opción que sacrificarlo”, explicó Jones.
El hombre fue trasladado de inmediato al Hospital Regional, donde recibió nueve puntos de sutura en la zona genital y fue dado de alta por la tarde, aunque continuará en observación médica.
La familia del herido no pudo aportar detalles sobre qué desató el ataque, que ocurrió sin antecedentes previos de agresividad por parte del animal. La raza del perro no fue confirmada oficialmente, aunque vecinos señalaron que se trataba de un can de gran porte y fuerza.
Aunque las mordeduras de perros no son infrecuentes en Comodoro, este tipo de ataques graves y dentro del entorno familiar no son habituales. Según datos de la Policía, se recibe al menos una denuncia por mordedura canina cada diez días en distintos puntos de la ciudad.
Este hecho vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la educación sobre tenencia responsable de mascotas, la observación de conductas inusuales en animales domésticos y el acceso a evaluaciones veterinarias y conductuales, especialmente en razas de gran tamaño o historial de agresividad.
Especialistas en comportamiento animal señalan que ningún ataque es completamente “inexplicable”, y que los signos de estrés, miedo o dolor en los perros pueden anteceder a un comportamiento agresivo si no son detectados a tiempo.
El caso conmociona al barrio Isidro Quiroga y deja una lección dolorosa: la convivencia con animales requiere atención, compromiso y, en casos extremos, decisiones difíciles para proteger la vida humana.