30 de agosto 2026, 20:00hs
Más de 40 chicos participan del Taller Cocineritos, una propuesta que funciona desde 2022 en el Centro de Promoción Barrial (CPB) Los Grillitos, institución que depende de Desarrollo Humano y Familia municipal y provincial.
El taller se desarrolla los miércoles y viernes, de 15 a 18 horas. Los miércoles participan niños que se incorporaron durante 2026, mientras que los viernes concurren chicos que forman parte de la propuesta desde años anteriores.
Durante los encuentros, con insumos y herramientas proporcionados por el Municipio, los participantes elaboran distintas preparaciones dulces y saladas. La iniciativa busca promover hábitos de alimentación saludable a través de una dinámica que combina aprendizaje y recreación.
Una propuesta que crece y se sostiene
La Directora General de Promoción Social y Comunitaria, Mirta Galarze, destacó que la iniciativa apunta a “poder incorporar o promover hábitos saludables, para que los chicos puedan sentirse parte, probar nuevos alimentos y que puedan aprender sobre nutrición y sobre las recetas. Es una cuestión de aprendizaje distinta”.
La funcionaria resaltó, a su vez, los aprendizajes que surgen de la dinámica grupal. En ese sentido, señaló que los chicos “aprenden a desarrollar su autonomía y su confianza, sumado a todo lo que trae aparejado trabajar y estar insertos en un grupo y encontrarse con pares; algunos compañeros de colegio y otros que conocen del barrio”.
Por su parte, la directora del CPB Los Grillitos, Gloria Alarcón, valoró el impacto de la propuesta en los chicos y sus familias. “Es muy importante, porque más allá de que es un espacio de elaboración y producción, también es recreativo. Los chicos pueden venir a aprender y elaborar sus productos y llevarlos para compartir con las familias”, sostuvo.
Cocinar para aprender
Mariana Guiguez, integrante del equipo que lleva adelante el taller, explicó que las actividades comienzan con preparaciones sencillas y avanzan progresivamente hacia recetas de mayor complejidad.
“Primero se comienza con las masas más fáciles, como pueden ser panes o panes saborizados. Después comenzamos a hacer tartas y comida saludable”, explicó.
En tanto, María Coyopay, integrante del equipo del CPB, destacó especialmente la alegría de los chicos al finalizar cada preparación. “Ellos se ponen el guardapolvito de cocinero y empiezan a cocinar y cuando ven sus cositas elaboradas se entusiasman. Es una alegría, porque fue hecho por ellos mismos”, relató.
Desde los equipos que llevan adelante la propuesta remarcaron que el taller no solo permite que los chicos aprendan a cocinar, sino que ofrece un espacio de encuentro para compartir, generar vínculos y desarrollar nuevas capacidades.